jueves, 8 de septiembre de 2011

Cómo la (mi) vida imita a los Simpson (XXII)

Los sucesos que paso a relatar ocurrieron hace tan solo tres horas. Resulta que, apenas pasadas las ocho de la noche, luego de cenar (sí, ceno en horario estadounidense), me disponía a ver televisión cuando se disparó la alarma de incendio del edificio. Fue la segunda vez en diez días y, si no me falla la memoria, la cuarta vez que me ocurre en el año y monedas que viví aquí (y recuerdo al menos una vez más en la que yo no estaba en casa pero mi novia sí). Ante la alarma, uno debe evacuar el edficio, pero la verdad que después de un terremoto y un huracán, uno no se asusta fácilmente. Para colmo, estaban cayendo maridos, que es el equivalente a soretes de punta que uno puede contar en una reunión con sus suegros, según me enseñó una amiga colombiana. Así las cosas, no fui el único escéptico: me asomé a la ventana, solo para encontrar a varios vecinos con mi misma actitud. Sin embargo, transcurrieron varios minutos, la alarma no paró y llegó una segunda autobomba, ante lo cual decidí bajar, no sin antes ponerme una campera de lluvia y twitear lo que estaba ocurriendo desde mi computadora. 

Para cuando llegué a la planta baja, parecía que todos los habitantes del edificio ya estaban ahí. Por suerte no me dio mucha vergüenza ser el último en llegar. Algunos bomberos recorrían los pasillos sin demasiada prisa, cuando la alarma se detuvo. Claro, la Ley de Murphy, ¿no? Era cuestión de bajar para que se termine todo. Bueno, no. A los dos segundos, el timbre comenzó a sonar nuevamente. Pero esto no pareció alertar ni a los bomberos ni al conserje. Y acá es donde se las hago corta: en la planta baja hay un tablero que indica con luces en qué piso y sector se disparó la alarma. En este caso, ninguna luz de un piso estaba encendida. Los bomberos recorrieron todo el edificio sin encontrar un foco de incendio ni nada parecido pero cada vez que apagaban la alarma, se volvía a disparar.

A esta altura, espero que ya hayan trazado el pararlelo con cierto episodio de los Simpson. Mientras esperaba, filmé un par de videos con el celular, que pego a continuación. El primero, comienza a la tercera o cuarta vez que la alarma se apagó. A los pocos segundos vuelve a sonar y se ve, al otro lado de la sala, el antedicho tablero. La luz roja que titila, indica de qué lado del edificio se disparó la alarma, pero faltaría una segunda luz que indique en qué piso. Esta parte es bastante aburrida pero sirve para notar el volumen relativo de una voz humana respecto de la alarma.


La segunda parte comienza en otra interrupción de la alarma. En este punto, calculo que iban más de veinte minutos desde la primera vez que sonó y se puede ver que la frustración llegó al punto de que la gente decidió volver a sus departamentos aunque la alarma seguía sonando. Alrededor de los 30 segundos, la alarma vuelve a detenerse, solo para regresar unos segundos más tarde. Así, todos vuelven a su casa a seguir bancándose el ruido. 


Yo me quedé unos minutos más, luego de los cuales uno de los bomberos le pidió al conserje que llamase a un técnico para resolver el problema. Ahí pensé que la cosa podía dar para largo y el hecho de que los bomberos estaban dejando que la gente usase los ascensores me hizo desestimar cualquier posibilidad de peligro así que volví a mi departamento a exigir a los escuálidos parlantes de mi LCD para poder escuchar por encima de la alarma. Lamentablemente, esto me privó de capturar en video el lapso de menos de un minuto en el cual la alarma se detuvo y volvió a sonar tres veces.

El timbre se apagó definitivamente unos 45 a 50 minutos después del puntapié inicial, según mis cálculos. Puede que no les parezca tanto como para escribir este post, pero piensen que con esa alarma sonando y suficiente lluvia afuera como para que se decrete una alerta de inundación, se sintieron como horas. Para ese entonces, uno ya pensaba, como Marge, "tendremos que aprender a vivir con él". No sé cuál fue el problema ni cómo lo arreglaron pero para mí que llamaron al señor Ding Dong.


1 comentario:

Roland Deschain dijo...

jaaaaaa, Aqui te tengo tu musiquita..priceless!

ROland